Aquí estoy, aquí me encuentro,
sí, eres mi pensamiento, mi pensamiento,
mi permanente y gran pensamiento.
Escuché al amanecer el canto de la calandria
en sus ojos se dibujaban los sentimientos que
confirman el sentir de su profundo dolor.
Solitaria, abrazada por la neblina
de la naciente mañana,
entre las hojas de árboles centenarios,
que observan en silencio mi soledad profunda,
sigue cantando su lamento,
Lloviznas de la primavera profunda,
rieguen el verano que lastima el alma
de la calandria aquella,
Regresa, como nunca, el canario,
para hacerle compañía, porque
nada la alegra en su infortunio y melancolía.

