Bendito Dios,
Toma su alma,
hazle una sinfonía,
de profundos sentimientos,
sentidos y fuerza espiritual,
debe comprender que le necesito,
debe comprender mi soledad,
debe comprender cuan profunda es mi agonía.
Vi tus ojos en el canto alegre de un ave azul,
que recibía el amanecer entre las alas,
de su propio plumaje.
El viento suave acompañaba su canto,
lo miraba, distraído seguía su tonada,
allá, de cerquita, entre mis sueños
y fantasías te volviste tú.
Te mire llegar,
tu mirada de manantiales me miró
para que le escribiera algo bonito,
solo pude decir, te amo,
eso lo resume todito.

