Entre las tormentas palatinas de mi vida ciega,
Encuentro las brisas suaves de tu mirada tierna,
No descifro el misterio que como un manto cubre
mi cuerpo para matar el frío de mi eterna soledad.
Tomo un sorbo de tiempo de la mano vieja que me la da,
Respiro profundo, buscando al niño que murió en mi niñez,
Quiero recordar,
quiero volver a vivir,
quiero sentir tu presencia
como el niño sintió el beso
de la mujer que lo hizo sentir la vida.
Melancolía,
¿A qué has venido?
Sí,
Ella existe,
Sí,
No está aquí,
Lo sé,
Que importa si con su ausencia
aprendí también a ser feliz.

